Despido improcedente en España 2026: indemnización, plazos y cómo reclamar

Te llaman al despacho, te dan una carta y en cinco minutos tu vida laboral ha cambiado. Pasa más de lo que parece, y lo peor no es el disgusto: es firmar sin saber cuánto te corresponde. Si te han despedido, o crees que te pueden despedir, esta guía te explica cómo funciona la indemnización por despido improcedente en España en 2026, qué plazos manejas y qué errores conviene evitar.

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Qué es un despido improcedente y por qué es tan frecuente

Un despido es improcedente cuando la empresa te echa sin acreditar la causa que alega, o cuando no cumple las formalidades que exige la ley. No significa que el despido sea ilegal en el sentido penal; significa que la empresa tiene que pagarte una cantidad por haberlo hecho mal.

Según el artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores, el despido disciplinario debe notificarse por escrito, con los hechos que lo motivan y la fecha de efectos. Si falta alguna de esas cosas, o si los hechos no se pueden probar, el juez lo declarará improcedente.

Piensa en un caso muy típico. Marta trabaja en una tienda de Valencia y la empresa le comunica verbalmente que «ya no cuenta con ella» por bajas ventas, sin carta ni causa concreta. Ese despido tiene muy mala defensa: sin forma y sin causa acreditada, lo normal es que acabe en improcedente.

Lo más llamativo es que muchas empresas lo saben y lo asumen. Reconocer la improcedencia y pagar la indemnización suele salir más barato y más rápido que montar un despido con causa real y arriesgarse a perderlo en el juzgado.

Cuánto te corresponde de indemnización en 2026

La regla general viene del artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores: 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades. Los periodos inferiores al año se prorratean por meses.

Hay un matiz que afecta a quien lleva mucho tiempo en la misma empresa. Por el tiempo trabajado antes del 12 de febrero de 2012 se aplicaban 45 días por año, con un tope de 42 mensualidades. Las dos fórmulas se suman para el cálculo, pero con límites: la suma no puede pasar de 720 días de salario, salvo que el periodo anterior a la reforma ya superara esa cifra por sí solo.

Un ejemplo con números redondos, para que se vea cómo funciona en la práctica. Ana cobra 1.800 euros brutos al mes y lleva 6 años en la empresa, todos posteriores a 2012. Su salario diario es de unos 60 euros (1.800 × 12 / 365 ≈ 59,18). Multiplicado por 33 días y por 6 años, la indemnización ronda los 11.700 euros brutos.

Importante: para calcular el salario diario cuenta todo lo que cobras de forma habitual, no solo el salario base. Pagas extra prorrateadas, comisiones fijas, plus de transporte si tiene carácter salarial. Es donde más se tuerce el cálculo cuando lo hace la empresa por su cuenta.

En la práctica esto significa que merece la pena revisar la cifra que te ofrecen con calma. Pide el desglose, saca tus últimas nóminas y compara. Un error de 20 euros en el salario diario se convierte en cientos de euros al final.

Trabajadores revisando documentación de un despido en una oficina de asesoría laboral
Revisar el cálculo con un asesor laboral evita errores en la cifra final.

Plazos: tienes 20 días hábiles para reclamar

Aquí no hay segunda oportunidad. El plazo para impugnar un despido es de 20 días hábiles desde que te lo notifican (artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores). Los sábados no cuentan como hábiles, y agosto sí cuenta para este trámite.

Antes de ir al juzgado tienes que intentar la conciliación previa. Se presenta una papeleta en el servicio de mediación de tu comunidad autónoma (el SMAC o equivalente), y eso suspende el plazo mientras dura el trámite. Si acaba sin avenencia, el plazo se reanuda y presentas la demanda en el juzgado de lo social.

Un consejo de los que se aprenden por las malas: no esperes al día 19. Presenta la papeleta en la primera semana. Si hay algún problema de forma, tienes margen para corregirlo.

Y ojo con firmar el finiquito. Puedes firmarlo poniendo «no conforme» o con la mención de que lo recibes a cuenta, sin que eso te cierre la puerta a reclamar. Firmarlo como «conforme y saldado» sí puede complicarte las cosas más adelante.

Readmisión o indemnización: quién decide

Cuando el juez declara el despido improcedente, la opción es de la empresa, salvo que el trabajador sea representante legal de los trabajadores, en cuyo caso decide él. La empresa puede elegir entre readmitirte en las mismas condiciones o abonarte la indemnización.

En la inmensa mayoría de los casos elige pagar. Volver a una empresa que te acaba de despedir no apetece a casi nadie, y a la empresa tampoco le interesa tenerte dentro con el conflicto abierto.

Existe además un truco legal que conviene conocer: el reconocimiento de la improcedencia (artículo 56.2 del Estatuto de los Trabajadores). Si la empresa reconoce que el despido es improcedente y deposita la indemnización en el juzgado en las 48 horas siguientes, se corta el devengo de los salarios de tramitación. Esos salarios son los que cobrarías por el tiempo que dura el procedimiento judicial, y sin ellos la empresa se ahorra bastante dinero.

Si la empresa no lo hace y el juicio se alarga, los salarios de tramitación pueden sumarse a la indemnización cuando opte por la readmisión. Cuando opta por indemnizar, esos salarios solo se devengan en algunos supuestos concretos.

Algo que sorprende a mucha gente: la indemnización por despido improcedente está exenta de IRPF hasta el límite legal de 180.000 euros, siempre que sea la cantidad establecida con carácter obligatorio en el Estatuto, es decir, los 33 días por año. Si te ofrecen más por acuerdo, ese exceso sí tributa.

Y mientras decides qué hacer, no pierdas de vista el paro. Tras un despido puedes solicitar la prestación por desempleo en el SEPE en los 15 días hábiles siguientes. Si te lo dejas pasar, pierdes días de prestación.

Despido procedente, nulo y objetivo: no es lo mismo

Un despido improcedente no es el único resultado posible. Conviene saber qué otras etiquetas puede poner un juez, porque cambian por completo lo que cobras.

Si el despido es procedente, el juez entiende que la empresa tenía razón y acreditó la causa. En ese caso no hay indemnización, aunque conservas el derecho a cobrar el paro si cumples los requisitos de cotización.

Si es nulo, lo habitual es que se haya vulnerado un derecho fundamental o que afecte a una persona especialmente protegida, como una trabajadora embarazada o alguien en periodo de reducción de jornada por cuidado de hijos. La consecuencia es la readmisión obligatoria con abono de todos los salarios dejados de percibir. Es el escenario más duro para la empresa.

En el despido objetivo (causas económicas, técnicas, organizativas o de producción) la empresa debe darte 15 días de preaviso y ponerte la indemnización a disposición en el momento de la comunicación. Si el despido objetivo es procedente, la indemnización es de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Si se declara improcedente, se aplica la fórmula de 33 días por año de antes.

Por eso muchas empresas que quieren despedir por causas económicas acaban reconociendo la improcedencia directamente. Es la opción con menos riesgo para ellas.

Errores que te cuestan dinero (y cómo evitarlos)

Después de ver muchos casos, estos son los tropiezos más repetidos. Los dos primeros son los que más pesan.

  • Dejar pasar el plazo de 20 días hábiles. Si caduca, pierdes la posibilidad de impugnar el despido y no hay vuelta atrás.
  • Firmar sin leer. Un documento de «saldo y finiquito» puede incluir renuncias que no te convienen.
  • No guardar pruebas. Correos, mensajes, nóminas y la propia carta son tu defensa. Haz copias antes de que te corten el acceso.
  • Aceptar la primera oferta sin comparar. Una oferta por debajo del cálculo legal es una negociación, no una sentencia.

Un último apunte sobre las tendencias recientes. En los últimos años se ha debatido mucho si la indemnización tasada del Estatuto es suficiente para reparar el daño, y hay resoluciones judiciales que han estudiado reconocer una cantidad adicional en casos concretos. Todavía no es la norma general, así que no cuentes con ello como regla; sí merece la pena preguntarle a un abogado laboralista si tu caso encaja.

Persona revisando documentos de su despido con un portátil y una calculadora
Calcular con tus propias nóminas te da una referencia antes de negociar.

Vídeo: cómo se calcula la indemnización

Si prefieres verlo explicado paso a paso, este vídeo con licencia Creative Commons repasa el cálculo de la indemnización según el tipo de despido.

Video con licencia Creative Commons (YouTube).

Qué hacer ahora mismo si te han despedido

Respira, y ordena los pasos. Primero, lee la carta completa y apunta la fecha. Segundo, guarda toda la documentación. Tercero, pide cita con un abogado laboralista o con el sindicato, muchos ofrecen una primera consulta gratuita. Cuarto, presenta la papeleta de conciliación cuanto antes y solicita el paro en el SEPE.

La verdad es que un despido no es un callejón sin salida. Con los plazos controlados y el cálculo bien hecho, lo habitual es salir con la indemnización correcta y con tiempo para reorientar tu carrera.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días de indemnización me corresponden por despido improcedente?

33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, para el tiempo trabajado desde el 12 de febrero de 2012. Para el periodo anterior se aplican 45 días por año con un límite de 42 mensualidades, con un tope conjunto.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar un despido?

20 días hábiles desde la notificación. La presentación de la papeleta de conciliación suspende ese plazo hasta que termina el trámite.

¿Tributa la indemnización por despido improcedente?

La indemnización legal obligatoria está exenta de IRPF hasta 180.000 euros. Las cantidades que superen la indemnización legal pactadas por acuerdo sí tributan.

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